Hemeroteca :: 03/04/2009
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Misterio

El Lobo

Por Borja Medina González
Última actualización 01/04/2009@12:48:22 GMT+1
El lobo es una de las criaturas más increíbles de nuestra fauna, la fuerza de su imagen y de su aullido hablan por sí solos. Pero la cosa no se queda ahí, el lobo es en sí un misterio, las historias y cuentos, unos reales y otros no tanto, son tan extensos que sólo os mostraré una pequeña parte de todo el marco que rodea a este ser tan sorprendente.

Leed atentamente y, quizás vosotros, porque yo estoy demasiado confuso, sepáis separar la realidad de la ficción en la extensa figura del lupino…




Las crónicas sobre “el hombre-lobo” desde siempre han sido carne de cañón para películas y novelas pero su historia tiene tal profundidad que podría sorprender a muchos.

Probablemente podemos vincular al hombre-lobo con la licantropía, que sería en términos muy vagos, la capacidad o acción de un hombre para transformarse en lobo. Pero fijaos, la palabra bien podría vincularse con la leyenda de Licaón que se cuenta en una de las historias de Ovidio y que luego repasaremos hablando del origen de este ser de las tinieblas.

La leyenda cuenta que son muy variados, lógicamente depende de cada cultura, los métodos para convertirse en un hombre-lobo. Quizás nuestro error, entre muchos otros, sea pensar que la transformación es física y quizás nuestros antiguos enfocaban la licantropía como un cambio de personalidad o quizás, como las culturas prehispánicas, como una transmigración del alma o “nahual”, que suponía abandonar el cuerpo de hombre y ocupar, desde ese espacio tan abstracto, el cuerpo de un lobo.

El rumor o cuento popular aborda formas de metamorfosis realmente curiosas. La más típica todos la conocemos, ser mordido por un lobo, pero otras son más desconocidas, como beber del mismo manantial que una de estas fieras, utilizar o cubrirse con sus pieles e incluso, ser el séptimo hijo varón no bautizado de una familia.

Esta curiosa causa de transformación lo vincula con la mitología de los guaraníes, un antiguo pueblo sudamericano que cuenta la historia del séptimo hijo de Taú y Karana y que bien podría tratarse del homogéneo de nuestro hombre-lobo europeo, ya que reúne prácticamente todas las características.

En otras ocasiones encontramos como modo de mutación la maldición que un padre o una madre echa a su propio hijo por comer carne durante la cuaresma y que le condena a vagar como un lobo durante siete años.

Son muy curiosos y singulares los mitos y muchos los conocéis de sobra como la, tan explotada en películas, influencia de la luna sobre los hombres- lobo. Al parecer, fue el inglés Gervase de Tilbury en su obra “Otia imperiala” quien introdujo por primera vez este extraño nexo. Cierto es que a lo largo de la historia la relación entre luna y fenómenos tales como la locura era bastante estrecho, sin hablar incluso de los extraños rituales que se solían realizar dedicados al satélite.

Al hablar del hombre-lobo no podemos dejar de mencionar, remontándonos al pasado, del teriomorfismo, una práctica o idea muy asentada en el antiguo Egipto que suponía la transformación de un hombre en animal, concentrándose en él las características de ambos seres. Sin irnos más lejos el dios egipcio Horus, al igual que muchas otras divinidades de esta mágica cultura, mezcla el cuerpo de un hombre y la cabeza de un halcón.

Las creencias que recaen sobre el lobo son realmente asombrosas, aunque cabe distinguir que mientras en el mundo pagano este animal es objeto de culto, en el plano de lo cristiano el lobo aparece directamente vinculado con el Príncipe de las Tinieblas. Hay costumbres tan curiosas como llevar uñas de lobo para protegerse del mal de ojo, utilizar sus colmillos como cura para los problemas en las mamas e incluso comer corazones recién extraídos de lobeznos para sanar de los ataques epilépticos.

Los orígenes del Lobis home
Los orígenes de la licantropía, como hemos comentado antes, probablemente nos lleven hasta la historia de Licaón, el rey de Arcadia. Cuenta la leyenda que este rey solía dedicarse al sacrificio de seres humanos en honor de su dios. Tales eran los terribles crímenes cometidos por este monarca, que el mismísimo dios Zeus decidió visitarlo. Licaón, según dice la mitología, preparó un extraordinario banquete en el que sirvió carne de niño al rey de los dioses. Ante tal ofensa y ya que el canibalismo era una práctica terriblemente repudiada en el mundo griego, Licaón fue condenado a convertirse en una especie de hombre-lobo, maldición que también sufrirían el resto de sus vástagos.

Las leyendas sobre estos seres abarcan todo tipo de territorios, aunque cada uno respeta unas categorías e historias diferentes.

En la zona de América del Norte destaca la figura del llamado “skinwalker”, se trataba de un mago que podía tomar forma de coyote. En la zona de África se cuenta que los “boudas”, miembros de la tribu que gozaban de ciertos poderes místicos, tenían la facultad de adquirir formas semianimales que iban desde el cocodrilo hasta el león. Por último otra interesante postura es la que adoptan los indios orientales, concretamente en la zona de las Célebes, donde se cree en el “lamboyo” que consiste en la facultad del hombre a través de su “tanoana” o alma, de mutar en diferentes criaturas animales.

No podemos dejar de hablar, en este recorrido por el lobo, de los feroces Berserkers. Eran guerreros vikingos que combatían prácticamente desnudos, tan sólo cubiertos por la piel de un lobo. Luchaban como sometidos a un trance, enrabietados, imparables, no sentían el dolor y luchaban hasta la muerte. Se pensaba que tal estado se lo producía la ingesta de hongos alucinógenos como la “amanita muscaria”, sin lugar a dudas se trataba de uno de los guerreros más temidos de la antigüedad.

Episodios e historias sobre los hombres-lobo
Quizás una de las mejores historias, por toda la documentación que existe y el propio personaje en sí, es la que relata la vida, absolutamente verídica, de Manuel Blanco Romasanta, un extraño asesino de origen gallego que vagó por España en el siglo XIX y que fue bautizado como el “lobishome” u hombre-lobo español, ya que decía estar poseído por el mismísimo demonio. Lo más curioso de este caso es que todavía se posee una copia del documento que certifica que se inició un proceso judicial contra un hombre en España por licantropía.

Lo cierto es que este no es el único suceso, en el siglo XVI y XVII, en Francia, tenemos noticia de la existencia de imputaciones presentadas contra individuos acusados de hombres-lobo, como fue el caso de Jean Grenier. Se trataba del caso de un muchacho de catorce años, con claras deficiencias mentales, que solía atacar a las jovencitas en el campo. Frente al Tribunal de Burdeos aseguró ser un licántropo que se transformaba al caer la luna llena. Fue declarado enfermo mental y recluido en un monasterio.

La existencia de tales procesos judiciales contra hombres - lobo, según dicen algunos datos, podían haber alcanzado la friolera de 30.000 entre principios del 1500 y mediados del 1600 d.C. Otro de los sucesos más relevantes es el de Peter Stubbe, vecino de Belburg (Alemania), acusado de asesinar a 16 personas, niños y mujeres incluidos, y de canibalismo. Según afirmó el criminal, tras un pacto con el Príncipe de las Tinieblas, Stubbe adquirió la facultad de convertirse en hombre-lobo a través de un extraño cinturón mágico. Acabó quemado en la hoguera tras ser castigado durante horas interminables en la rueda de tortura.

Acercándonos aún más al momento actual, se publicó en 1977 en el The American Journal of Psychiatry la historia de una mujer que estaba adquiriendo el comportamiento propio de un lobo. Como en la mayoría de las ocasiones, la supuesta mujer-lobo decía estar influenciada por Lucifer y lo cierto es que se comportaba como un verdadero endemoniado de los que se convulsan durante un exorcismo. Gruñía como un animal, arañaba y caminaba a cuatro patas, además decía estar poseída por una enfermiza obsesión sexual. Aseguraba percibir la mirada del lobo clavada en su nuca, sentía el cálido aliento de la bestia sobre su espalda y aseguraba que debía rondar los cementerios para encontrarse con un misterioso hombre “alto y oscuro”. Fue diagnosticada y sometida a un tratamiento psicológico pero, probablemente, eso no hizo que borrase de su mente la imagen, terrible, tal y como ella contaba, de ver al lobo en vez de su rostro, reflejado en el espejo.

Licantropía clínica y la Hipertricosis
Para entender mejor al hombre-lobo debemos avanzar e introducirnos en el increíble mundo de la psicología y la medicina. La licantropía clínica o mejor dicho, la teriatropía, es la creencia del individuo en que posee la capacidad de transformarse de hombre en animal.

Concretando aún más y poniéndolo en relación con nuestro protagonista, el lobo, la licantropía sería la creencia que tiene el enfermo de que puede transformarse anatómicamente en un lobo o bien, directamente, asume el comportamiento de este mamífero. Podemos observar este tipo de comportamientos en trastornos tan variados como la esquizofrenia, el trastorno bipolar o la psicosis severa.

Los síntomas que se perciben en este tipo de trastorno son muy variados y, efectivamente, poniéndolo en relación con los casos que hemos abordado hace unos párrafos, coinciden con lo que usualmente conocemos como un hombre-lobo. Tienden a comportamientos tales como comer carne cruda, sensación de doble personalidad, agresividad, pensamientos en voz alta…
La metamorfosis que perciben estos individuos, a pesar de que comúnmente se llama licantropía clínica, no esta relacionada siempre con el lobo, los enfermos también sienten que mutan en seres como perros, anfibios o incluso, insectos.

La evolución animal que creen sufrir en muchas ocasiones la sienten fisiológicamente, es decir, notan los cambios en su propio cuerpo, en su mente efectivamente se están trasformando en lobos. Este tipo de percepciones también son externas, es decir, el individuo en ocasiones cree que las demás personas que le rodean se están convirtiendo en animales.

Lo que está claro, hablando de teriatropía o licantropía clínica, es que no se trata de ningún fenómeno paranormal sino más bien, tal y como lo define la psiquiatría, un desorden de autoidentidad, una mutación en hombre-lobo que sólo acontece en la mente del enfermo.

Otra teoría que se ha utilizado para explicar la trasformación de los hombres-lobo es la llamada porfiria. Se trata de un tipo de enfermedad metabólica, normalmente hereditaria, que causa una serie de síntomas que hace un par de siglos podrían haberse confundido con los signos inequívocos de un hombre-lobo. La porfiria tiene consecuencias tales como sensibilidad a la luz solar, alteración en la pigmentación de la piel, dientes que adquieren un tinte rojizo, ampollas, crecimiento excesivo del vello…
Una de las enfermedades más curiosas y que es más que probable que se vinculara con la leyenda del hombre-lobo es la hipertricosis. Hay diversas variedades pero en conclusión se trata del crecimiento de vello en lugares y de un modo que no suele producirse en la mayoría de las personas. Unas veces crece por todo el cuerpo un cabello sedoso, excepto en las palmas de las manos y de los pies (lanuginosa congénita) y en otras ocasiones nace un fuerte y grueso pelo en la zona de la cara (congénita).

Este tipo de “enfermedad” se caracteriza por ese aumento anormal de pelo en el cuerpo pero en absoluto pensemos que la hipertricosis tiene nada que ver con los síntomas que hemos observado antes y desde luego su padecimiento no supone ningún tipo de comportamiento violento, aunque es muy probable que la leyenda del hombre-lobo estuviese relacionada con esta extravagante enfermedad.

Es de entender que la mayoría de vosotros no os hayáis topado nunca con una persona aquejada de hipertricosis ya que es una enfermedad rara, dicen que la Lanuginosa Congénita sólo la han tenido 50 casos documentados desde la Edad Media, pero existen personas que, evidentemente, han cobrado fama con este padecimiento, sobretodo en el ámbito circense.

Uno de los hombres más famosos fue Petrus Gonsalvus, nacido en Tenerife en el año 1556. Imaginad la sorpresa en aquella época al encontrarse con un ser humano con características de lupino. Eso sí, su aspecto no puede llevarnos a confusión y es que protegido por el rey Enrique II de Francia recibió una extraordinaria educación y llegó a tener cuatro hijos que poseían sus mismas características. En uno de sus viajes por Europa el duque Albretch IV de Babiera maravillado por el aspecto de Gonsalvus, ordenó realizar un estupendo retrato que aún se conserva y que ciertamente, puesto en consonancia con la época, impone lo suyo.

El rey del bosque
Es apreciable y resulta lógico por otra parte la maravillosa influencia que ha causado el lobo sobre el hombre desde el inicio de los tiempos. La fascinación, provocada en gran medida en nuestro país por el genio Félix Rodríguez de la Fuente, causó probablemente la recuperación de ese aullido de la naturaleza latente en nuestro recuerdo más primitivo.

He querido colaborar en este monográfico dedicado a la mágica figura del lobo aportando la relación que tiene esta criatura, para muchos de las tinieblas, con el misterio, y os puedo asegurar que yo mismo me he sorprendido de la cantidad de nexos que podemos encontrar, desde las culturas más ancestrales hasta nuestros días.

En muchas ocasiones los chamanes de las tribus emplea-ban extraños, a nuestros ojos, procesos de iniciación que pretendían comunicar al hombre con ese otro lado. El lobo parece ofrecernos una puerta a esa dimensión que desconocemos, como si de algún modo la realidad que estamos experimentando en este momento no fuese la correcta o la que creemos como cierta.

Ojala aprendamos a respetar al lobo, que como he querido mostrar forma parte de nuestra tradición, de nuestra cultura y de nuestro espíritu. Para que de esta manera nunca se vaya de nuestros bosques, para que esté presente vagando como una figura fantasmal, con su aullido hermoso y perturbador al mismo tiempo, como el rey del monte, para que así nunca podamos desprendernos de su influjo embrujador…
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  • Licantropía y Otros Misterios

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    142 | alfonso monroy - 12/07/2009 @ 02:16:03 (GMT+1)
    Esta monografia esclarecio y amplio mi concepto sobre la licantropia ,sin embargo quedan aun mas misterios inconclusos sobre cronicas de la edad media donde exiten incognitas aun no despejadas por ninguna rama de la ciencia... por otra parte sobresaliente monografia con relacion al flash back q el autor tuvo a su dispocion en el desarrollo del tema.
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