Luis Martín lleva mucho tiempo en la escena rockera patria al frente de su banda Lobos Negros, una banda dedicada al rockabilly, psichobilly y al rock and roll que rinde pleitesía a las bandas de los años cincuenta y sesenta, aunque sin dejar de mirar al punk o el swin. Luis, que vive con una bota en Talavera de la Reina y la otra en Madrid, es un tipo constante que conoce la senda del rock de cabo a rabo: ha tenido contratos discográficos, ha pateado clubs y grandes salas, ha organizado conciertos, editado sus propios discos, publicado fanzines, en fin, que ha hecho de todo tanto encima como debajo del escenario. Un hacer tedioso y laborioso -pero hecho desde el corazón- que ha manejado con acierto, siempre desde el underground y siempre dirigido a paladares iniciados y que a estas alturas de su vida ha sido su escuela y su licenciatura.
En 1982 decidió crear un grupo y tras dar algunos primeros pasos con diferentes nombres y músicos dio con su fórmula: Lobos Negros. Y hasta la fecha sigue creyendo en su banda y en sus canciones, sigue caminando por la senda del rock como músico y como fan de cientos de bandas que le emocionan. Atrás han quedado un buen puñado de referencias grabadas y publicadas, empezando por su primer single de 1985 “Gatos extraños”, o su primer larga duración de 1987 “Lobo rock”, pasando por “100 nervios de acero” (1989) o “La fuerza del ritmo” (2002) y así hasta juntar una docena de lanzamientos repletos de energético rock visceral sin concesiones. Lo último que ha publicado este pasado 2008 ha sido un reportaje en DVD donde se recoge, de la mano del periodista Diego Manrique y bajo la mano del director de cine Aure Roces, la historia de esta peculiar banda, el título del trabajo: “El hijo del sombrerero”.
Hemos charlado con él sobre esta carrera de fondo.- ¿Por qué pusisteis ese nombre al grupo?
El nombre viene por un locutor de radio que se llamaba Jack Wolfman, que aparece en la primera película de George Lucas, American Graffiti.
- ¿Desde cuándo viene tu afición por el rockabilly y sus derivados?
Desde muy pequeño, escuché a los Beatles y después flipé con sus rock and rolles, también había un disco en casa que era de mis hermanas, era de T. Rex, y aluciné con la forma de cantar de Marc Bolan. Pues esa mezcla es súper explosiva para mí… tenía 18 años y ahora 42.
- Habrás conocido a un montón de gente importante gracias al grupo, ¿con quién ha sido el mejor encuentro y con quién el peor recuerdo?
El mejor encuentro fue conocer a Brian Setzer de los Stray Cats, lo teloneamos en La Riviera en el 2001. Imagínate, mi ídolo de peque y ahora tenerlo a mi lado y hablar con él, qué pasada.
- Siguiendo con el género musical que facturas: ¿Cómo se transforma en ibérico algo que es puramente yanki?
Perfectamente, si no pregúntaselo a los Sirex, los Salvajes, los Más Birras, Spanish and Rockabilly-psycho.
- No has logrado un éxito mayoritario, ¿de dónde se sacan fuerzas para seguir en el mundillo sin llegar a ser muy popular?
No somos famosos y con dinero, pero somos populares en muchos ambientes y conocidos en muchos países dentro de ese ambiente. Eso sumado a que hacemos lo que nos gusta y de momento nos da un poquito de dinero para seguir con ello… pues siempre para adelante, que ya llegará, no hay prisa.
- Empezaste hace muchos años y los ideales cambian, las energías se transforman, el pelo se cae... ¿notas que al componer también has madurado, que también has cambiado?
Mira, los ideales son los mismos, la energía aun tengo más que antes, pues esta sale de adentro, del alma, el pelo mantengo mi pedazo de tupe... y lo último pues sí, ahora no cuento lo mismo que hace 20 años si no sería muy aburrido. Leo otro tipo de lecturas veo otras cosas, viajo más, por lo tanto cuento otras cosas en mis canciones.
- Imagino que tendrás miles de kilómetros a tus espaldas, recorridos con el grupo... cuéntanos una anécdota de carretera.
Una anécdota buena fue con Julián, el trompeta de Alcohol Jazz, que antes era el bajista de Lobos Negros. Terminamos de tocar en Espinoso del Rey, un pueblo de Toledo y de marcha por el pueblo. A las 5 de la noche la señora de la pensión que no abría. Julián y yo nos fuimos a dormir al campo, debajo de una oliva, pues era verano. Al cabo de 4 horas más o menos, oímos unos ruidos de cencerros, nos despertamos y nos vimos rodeados de ovejas y cabras y el pastor saludándonos los buenos días. Nos hicimos amigos del pastor, nos invitó a comer de sus viandas y nosotros le regalamos un disco. El tío nos había visto por la noche en la discoteca del pueblo tocando y por eso nos despertó al vernos, se imaginó que estábamos con la tajada. Fíjate que escena más buena, de libro punk.
- Sabes que es este un especial sobre lobos, ¿nos puedes contar algo apropósito de este animal único?
¿Sabes que en España existió el lobo negro?, en concreto la loba negra. En un pueblo de Badajoz, se encontró una manada de lobos capitaneada por una loba negra, esta fue herida en una cacería que se hizo para matar esos lobos, ya sabes que antiguamente se les mataba; la lobo herida y la manada al verse amenazados cruzó la frontera a Portugal y ya no se supo más, esto lo cuenta Félix Rodríguez de la Fuente en un monumento que hay a la loba negra en este pueblo del que ahora no recuerdo el nombre y nosotros lo teníamos en nuestra antigua página web, que al reestructurarla se borró lo de la loba y ahora queremos recuperarla como sea. Me acuerdo una vez cuando tocamos en el Templo del Gato, que el cartel, creo que lo hizo Jimmy, cantante de Electric Play Boys, dibujó a Félix Rodríguez de la Fuente con tupe diciendo: Esta noche Los Lobos Negros en directo en esta sala.
- ¿Qué escuchas y lees actualmente?
Escucho cosas más abiertas, mucho blues actual y, en resumen, de todo un poco, desde Rob Laufer hasta el último de Ry Cooder, pasando por el homenaje que han hecho los Smithereen a los Beatles y también un lp que me faltaba de Tav Falco, Nick lowe, el último de Dave Alvin. Y leer me pasa un poco lo mismo. “El alma esta en el Cerebro” de Eduardo Punget, “Cuentos eróticos mejicanos”. “Internet para vagos”, “La otra historia del rock” de Simon Frith y hasta libros de economía y artes marciales que me encantan. Estoy leyendo como cinco libros a la vez.