Naturaleza
Toda una vida dedicada a la naturaleza
Última actualización 17/12/2009@13:02:43 GMT+1
Es de los pocos que puede presumir de haber criado a las especies más emblemáticas de la fauna española y pocos podrán decir como él que se integraron en una manada de lobos. La Naturaleza es su pasión y la refleja e inmortaliza fielmente. Su mayor maestro fue Félix Rodríguez de la Fuente, de quién aprendió directamente a amar la Naturaleza. El biólogo Carlos Sanz nos brinda la oportunidad de adentrarnos en su maravilloso mundo.
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| (Foto: Carlos sanz) |
Hablar de Carlos Sanz como un simple biólogo es decir casi nada. Carlos es biólogo de campo, fotógrafo naturalista y documentalista. “Las tres actividades se complementan y las he compaginado desde que empecé a trabajar en temas relacionados con la Naturaleza”, afirma. Ha trabajado con las especies más características y representativas de la fauna ibérica, y por sus cámaras han pasado los más bellos paisajes de la España y del continente americano. Carlos Sanz es mucho más que un biólogo, es un experto en la Naturaleza.
La pasión de Carlos Sanz por los animales empezó muy pronto. “Desde muy niño andaba por el campo detrás de los insectos, las culebras, las lagartijas y todo bicho viviente”, recuerda el biólogo. Enseguida empezó a interesarse por las diferentes formas de vida que pueblan nuestro Planeta.
Pero fue el maestro Félix Rodríguez de la Fuente, a través de sus espectaculares documentales de televisión, quien cautivó al joven Carlos y le animó a estudiar Biología. “Tenía la ilusión y la esperanza de conocerle personalmente algún día, y de poder convivir y trabajar con los animales en plena Naturaleza, como él lo hacía”, señala el naturalista. Sorprende en alguien con tanta vocación por la Biología los estudios de Contabilidad General que posee pero como él mismo afirma, “fue anecdótico, por simple cultura general”.
Carlos Sanz y El Lobo Ibérico
Si por algo se caracteriza este biólogo y naturalista es por una auténtica pasión por el lobo. “Los lobos siempre me han fascinado por su belleza, por su nobleza y por su fidelidad”. Ha podido criarlos, integrarse en sus manadas, cazar junto a ellos, participar con frecuencia en su coro de aullidos e, incluso, presenciar en varias ocasiones el parto de una loba. Por todo esto, siente una profunda admiración por esta especie.
Su historia de amor con este animal comenzó hacia 1975, cuando contactó personalmente con Félix Rodríguez de la Fuente para ofrecerle que apadrinara el viaje del “paso del ecuador” de la carrera que estaba estudiando. Rodríguez de la Fuente aceptó y además propuso a un grupo de estudiantes colaborar en el rodaje de El Hombre y la Tierra, ayudando a criar a una camada de cinco lobeznos cuya madre había sido abatida en Villadiego (Burgos). “Los primeros meses de convivencia diaria con estos cachorros me hicieron ver que los lobos no eran como me habían contado de pequeño”, comenta Sanz. Poco a poco, fue integrándose en la manada hasta conseguir que le aceptaran casi como si fuera de su propia especie. “Desde entonces no he dejado de profundizar en el conocimiento de la biología, la ecología, la etología y la problemática sociocultural de este mítico y emblemático predador”.
Para Carlos Sanz, la conocida frase de Thomas Hobbes, “el hombre es un lobo para el hombre”, no se puede aplicar en absoluto a los lobos. “En realidad, el único animal que mata por placer o por ocio es el hombre. Los demás lo hacen únicamente para alimentarse o para defenderse”, argumenta Carlos en defensa del lobo.
“Después de 35 años estudiando, criando, fotografiando y filmando lobos, he podido comprobar que para nada son tan fieros como los pintan”, comenta el biólogo. Para él, es fundamental que se abandone la vieja creencia de que los lobos son agresivos y peligrosos para los humanos. Y para intentar desmitificar la imagen del lobo como devorador de personas realizó un sorprendente y atípico reportaje : “La nueva historia de Caperucita Roja y el Lobo...¿Feroz?”, que se publicó en el Magazine dominical de el diario EL MUNDO, en el año 2002 y después se ha reproducido en diversas revistas y en numerosas páginas web de Internet. Para este trabajo, Carlos disfrazó a su hija Blanca de Caperucita y le hizo un amplio reportaje fotográfico con la manada de lobos.
Y es que el lobo sigue luchando todavía hoy contra las falsas creencias que motivaron su persecución durante siglos y que le llevaron a su destrucción y casi exterminio en España a mediados del S.XX. Aunque se trata de un carnívoro que para alimentarse puede atacar al ganado si éste no está suficientemente protegido, “un lobo sano jamás atacará a una persona en el campo, pues no la considera una presa”, comenta el defensor a ultranza de esta especie. Carlos Sanz quiere hacer hincapié en que el lobo huye instintivamente de las personas y que todas esas falacias y supersticiones que circulan en torno a la especie son falsas y trasnochadas. “No existe ningún caso realmente comprobado de víctimas mortales producidas por el lobo en prácticamente ningún lugar del mundo, al menos en las 3-4 últimas décadas. Y sobre los “ataques” documentados en épocas anteriores habría mucho que alegar..., pues en la inmensa mayoría de los casos los lobos se limitarían a devorar cadáveres humanos fallecidos previamente por diversas causas. Mientras que ataques de perros a personas hay cientos o miles todos los años y son frecuentes los desenlaces fatales. A todos nos han enseñado desde pequeños cuentos como los de Caperucita o los Tres Cerditos, en los que el lobo siempre es el malo; nos han contado historias antiguas de caminantes devorados por lobos, o hemos visto truculentas películas de “hombres-lobo”, afirma Carlos para ilustrar que son todos esos mitos y leyendas los que han dado tan mala fama a este animal, de forma injustificada en la mayoría de los casos.
No sólo conoce y ha tratado al lobo ibérico. Durante años observó, crió y manejó especies tan diferentes como el desmán de los Pirineos, el lirón careto, el mirlo acuático, los pájaros carpinteros, los linces o los gatos monteses; fotografió las costumbres de águilas reales, jabalíes, zorros o tejones; y colaboró en las filmaciones de jaguares, pumas, osos hormigueros, caimanes y anacondas, entre otras muchas especies de la fauna ibérica y americana. Pero son las ginetas los animales que el biólogo conoce mejor después del lobo: “he criado y mantenido en condiciones de semilibertad un buen número de camadas, que a veces han correteado por mi casa como si fueran casi de la familia”, apunta Carlos Sanz.
El Carlos Sanz documentalista
Como biólogo, naturalista de campo, guionista o asesor de dirección ha trabajado en series de televisión como El Hombre y la Tierra, Naturaleza Ibérica, La Marisma y el Llano, De Polo a Polo, Enclave Verde, Madrid: Ritmo Salvaje, La Ruta Alternativa, Las Montañas del Lobo o La España Salvaje; ésta última presentada por el Príncipe Felipe de Borbón.
Otra de las producciones más importantes en las que participó fue Pacto con Lobos, de la que fue director y guionista. Todo comenzó cuando Carlos se hizo cargo de las instalaciones que habían servido de base para rodar La España Salvaje y puso en marcha el Núcleo Zoológico Carlos Sanz – Lobo Producciones. Durante esta etapa se filmaron nuevas escenas, tales como el alumbramiento de una camada de lobeznos en el interior de una lobera. Estas y otras secuencias sobre la vida íntima de los lobos ibéricos, grabadas durante más de diez años, y complementadas con diversas imágenes sobre los diferentes aspectos socioculturales y sobre las medidas de conservación y gestión llevadas a cabo en nuestro país sobre la especie, sirvieron para montar los dos capítulos que integran la serie: “El lobo ibérico y su mundo” y “Leyenda y realidad del lobo ibérico”. Conviene destacar que el día que se emitió por primera vez este segundo capítulo, el 1 de octubre de 2006, alcanzó el récord de audiencia de TVE-2 en todo ese año, con casi 2 millones de telespectadores.
No obstante, de todas las series televisivas en las que ha colaborado, Carlos Sanz se queda con El Hombre y la Tierra, dirigida por Félix Rodríguez de la Fuente: “Ha sido el hito más trascendental de toda mi carrera profesional y el que me abrió las puertas a otros muchos trabajos y proyectos documentales posteriores”. Recuerda también que trabajar con el “Amigo Félix” había sido uno de los sueños de su juventud. A los veinte años empezó a colaborar con el afamado naturalista, y hoy considera que, pese a las condiciones tan duras y exigentes del rodaje, fue todo un lujo estar a su lado. “Me considero un auténtico privilegiado al haber podido trabajar durante más de cinco años con ese personaje casi de leyenda”, afirma Carlos.
Carlos Sanz considera al Dr. Rodríguez de la Fuente como la persona más importante de su vida profesional: “Fue para mí un maestro y un amigo, y quien me enseñó a conocer, a respetar y amar la Naturaleza en general y al lobo en particular”. “Todavía hoy está presente en el corazón y en la memoria de la mayor parte de los españoles, e incluso le recuerdan con cariño muchas personas que nunca llegaron a conocerle”, afirma.
Para Carlos, la serie El Hombre y la Tierra es la que ha tenido una mayor trascendencia dentro y fuera de las fronteras españolas. No en vano fue declarada en el año 2000 como Mejor Producción de la Historia de la Televisión en España por la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión. Y cuando están a punto de cumplirse 30 años del triste accidente de Alaska, en el que perdieron la vida Félix y sus dos compañeros, los cámaras Teodoro Roa y Alberto Mariano, “tal vez sería un buen momento para hacer una nueva serie documental, actualizada y en profundidad, sobre la fauna ibérica”, opina Carlos.
Fuera del panorama televisivo, nuestro personaje invitado en Página-1 es co-autor del libro Amigo Lobo, publicado en 2001 junto con Julio García Robles. “Con este libro intentamos desmitificar esa negativa imagen de animal cruel y sanguinario que todavía hoy perdura en el subconsciente de muchas personas”, comenta Carlos.
Otra actividad importante ha sido la realización de grandes reportajes fotográficos para revistas como Periplo, Natura, Ambienta o Biológica, dedicadas todas ellas a la divulgación de la Naturaleza. Uno de los reportajes de producción propia que destaca el naturalista es el que le dedicó a la “Fauna venenosa española”, publicado en dos números consecutivos de la revista Vida Silvestre, editada por el antiguo ICONA. La fotografía resulta fundamental para este tipo de publicaciones, por lo que Carlos Sanz ha ido reuniendo un amplio y variado archivo fotográfico sobre fauna, flora, paisajes y aspectos humanos, tanto de España como de América y ha publicado miles de imágenes, que han servido para ilustrar libros, enciclopedias, revistas y todo tipo de artículos y reportajes relacionados con la conservación de la Naturaleza y el medio ambiente.
No es de extrañar que por toda esta trayectoria profesional haya recibido una decena de galardones. Dos de ellos, el Premio Honorífico EDC Natura a la Conservación de la Naturaleza 2008 y el Reconocimiento Ones Mediterrània de Defensa del Patrimonio Natural 2009 le hicieron especial ilusión, pues “ni siquiera sabía que alguien me había propuesto para ellos”, comenta Carlos. Aunque se siente especialmente orgulloso del Premio Panda de Comunicación Ambiental 2008, concedido por WWF/Adena a la exposición “Amigo Lobo”, sobre todo “porque está contribuyendo eficazmente a la campaña de educación, desmitificación y sensibilización sobre la especie”.
Carlos ha estado colaborando últimamente en la elaboración de dos proyectos de parques monográficos dedicados al lobo ibérico, que próximamente abrirán sus puertas al público en Robledo de Sanabria (Zamora) y en Belmonte de Miranda (Asturias). Y asimismo lleva un tiempo realizando diversas gestiones para que la Fundación Lobo Ibérico acabe siendo una realidad.
Exposición itinerante “Amigo Lobo”
Pero si hay que hablar de algo que ahora mismo mantiene ocupado a Carlos Sanz es la exposición itinerante “Amigo Lobo. Leyenda y Realidad del Lobo Ibérico”. “La exposición pretende diferenciar claramente la leyenda y la realidad de esta fascinante y controvertida especie”, explica Carlos. La muestra cuenta con aproximadamente 150 fotografías sobre la biología, la ecología y la problemática del Lobo Ibérico, así como con un ejemplar naturalizado y con algunos cráneos de lobos y de otros cánidos. También forman parte de la exposición diversos paneles informativos sobre la historia, la mitología y las relaciones con el hombre y la ganadería, además de esculturas, pinturas, amuletos, grabados, monedas y todo tipo de objetos relacionados con la cultura tradicional asociada al lobo, y que en buena parte han sido cedidos por personas e instituciones que han querido colaborar con el biólogo.
“La exposición Amigo Lobo está dedicada al Dr. Rodríguez de la Fuente, el entrañable Amigo Félix, el mejor amigo que ha tenido el Lobo en nuestro país”, dice la dedicatoria de Carlos. La exposición comenzó su periplo en 2001 y desde entonces, se ha presentado en más de cincuenta salas diferentes de las principales ciudades españolas tales como el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, la Casa de las Ciencias de Logroño, la Diputación de Córdoba o los castillos de Puebla de Sanabria (Zamora), Jódar (Jaén) o Santa Cruz de Oleiros (La Coruña).
Desde enero de 2008 está dividida en dos partes, exhibiéndose simultáneamente en dos lugares diferentes. Y actualmente se encuentra repartida entre Belmonte de Miranda (Asturias) y el Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM) de Valsaín (Segovia).
El Carlos más personal
Carlos Sanz ha recorrido la mayor parte de los Parques Nacionales y espacios naturales de España, siendo su paraje preferido el Parque Natural del Barranco del Río Dulce, en Pelegrina (Guadalajara). “El cañón y las hoces de este río alcarreño fueron el escenario natural en el que se grabaron algunas de las secuencias más espectaculares de la serie de “El Hombre y la Tierra”, recuerda Carlos.
También ha recorrido algunos de los ecosistemas americanos más representativos y espectaculares, desde el desierto mexicano de Sonora a la Patagonia chilena, pasando por los Llanos de Venezuela, la Amazonía boliviana o la pampa de Uruguay. Y entre los muchos “paraísos naturales” que todavía no ha visitado y que le encantaría fotografiar destaca la Isla de Madagascar.
En el contexto general del mundo que nos ha tocado vivir, en el que se habla continuamente de cambio climático, calentamiento global, desertización, deshielo y un sinfín más de palabras catastrofistas, Carlos cree que “en España se ha sobreexplotado una buena parte de sus recursos naturales y se ha colocado al borde de la extinción a algunas de sus especies más emblemáticas, como el oso pardo, el lince ibérico o el águila imperial”. Además, señala otros problemas medioambientales importantes, como la destrucción de los bosques y los incendios forestales, la contaminación atmosférica y fluvial, la sobreexplotación de los acuíferos subterráneos y la especulación urbanística (sobre todo en la franja litoral), entre otros muchos factores de origen antrópico que amenazan seriamente nuestro privilegiado Patrimonio Natural.
Pero no sólo por la naturaleza española se preocupa Carlos, sino también por la salud ambiental y social del resto del Planeta. Y llama la atención sobre el hecho de que la superpoblación humana está consumiendo una cantidad de recursos tan ingente, que está poniendo en peligro la supervivencia del resto de las especies animales y vegetales, e incluso la de nuestra propia especie. “A mí me gustaría ser optimista y creer que, a pesar de todos los factores que amenazan la supervivencia de nuestra Madre Tierra, el Hombre será capaz de adoptar las medidas necesarias para frenar el cambio climático y la destrucción acelerada e insostenible de los recursos naturales. Y confío en que todavía estemos a tiempo para aprender a vivir en equilibrio con el resto de las especies de nuestro entorno y en armonía con nuestro medio ambiente”, reflexiona el biólogo.
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| (Foto: Carlos Sanz) |