Fito Cabrales empezó a trabajar en firme su plan en solitario desde antes de abandonar su proyecto rockero de toda la vida, “Platero y tú”, un grupo entregado con fruición al rock fiestero y sudoroso, fibroso y vicioso, formado a finales de los ochenta y que dejó de funcionar en el 2000. Con la idea de dejar de lado ese grupo que en su opinión ya había aportado a la cultura contemporánea todo lo que tenía que aportar, en 1998 sacó su primer disco en solitario, “A puerta cerrada” (1998) al que siguió “Los sueños locos” (2002).
Estos dos trabajos sirvieron al bilbaíno para asentarse en su nuevo idioma sonoro, un lenguaje –lírico y musical- que distaba mucho de los aguerridos Platero y que lo transformaba –casi- en cantautor eléctrico. Fito -y quienes le acompañaban entonces, siempre Fitipaldis- empezaron un vertiginoso trajinar por la geografía, visitando toda salita o amplio bar donde se les solicitase. El boca a boca desató sus largos tentáculos… Ahora, con la distancia de los años y los discos, el camino se ve muy claro y despejado y alguno hasta se atreve a decir que era previsible, que desde el principio ya apuntaba maneras el menudo trovador. Personalmente, sigue siendo difícil de entender el repentino éxito y la inusitada atención que suscita el compositor. Aunque en esto de los éxitos masivos, por mucho que uno se queme el cerebro, jamás encontrará respuesta lógica.
El caso es que Fito, desde una humildad casi enfermiza, y con una disciplina de atleta logró meterse en el subconsciente popular gracias a unas canciones cercanas, sencillas, suaves aunque eléctricas, tarareables y de fácil asimilación, energéticas pero sin carreras... en fin, un cúmulo de circunstancias que han resultado ser las claves sobre las que cimentar su carrera como Fito & Fitipaldis. Sobre estos tabiques se construyó su siguiente disco “Lo más lejos a tu lado” (2003), un trabajo que rápidamente se convirtió en hit gracias a la archiconocida canción “La casa por el tejado”, toda una declaración de principios que resume los parámetros vitales del patilludo bilbaíno. Tras un directo en su ciudad que publicó en Cd y Dvd, para el siguiente disco Fito ya sabía que había un gran trecho recorrido y otro gran tramo aplanado, tan solo se tenía que dejar llevar por ese no-se-sabe-qué al que tantos fans se habían enganchado.
“Por la boca vive el pez” (2006) fue ese trabajo y con él pudo hacer 105 conciertos en recintos descomunales donde se colgó siempre el cartel de “entradas agotadas”, una súper gira que Jose Bruno (batería de Fito durante toda esa gira) ha reflejado muy bien en un libro –diario y álbum de fotos- de reciente publicación que lleva por título “Diario de un Fitipaldi” (visita
www.josebruno.com si estás interesado en adquirirlo). Como colofón a la citada gira y haciendo sociedad con el argentino Andrés Calamaro, Fito y sus Fitipaldis se marcaban unos cuantos conciertos a ambos lados del charco con los que grabaron el directo “Dos son multitud”.
A esos dos años de gira siguieron otros tantos de descanso, apartado del mundanal escenario y de los viajes obligados, recuperando a la familia, disfrutando la cotidianidad de los días, aunque con tiempo y ganas para firmar la biografía “Soy todo lo que me pasa”.
Meses atrás llegaba la noticia del lanzamiento del nuevo trabajo, el que hace el séptimo en su carrera. El disco, “Antes de que cuente diez” le llega a Fito en un momento en el que, la verdad, nadie le puede toser nada encima, es el puto amo… sus discos se venden como churros y las fechas de sus giras siempre se ven ampliadas porque las entradas, literalmente, vuelan. Él sigue manteniendo esa humildad y esa cercanía y transparencia que llama la atención, una especie de piel de cordero que hace al personaje accesible y muy normal… quizá ese sea el secreto de Fito Cabrales, esa actitud que transmite tranquilidad y seguridad, esa postura de plantarse y funcionar al ritmo que uno mismo se marca, la aspiración de cualquier ser humano.
- Tras una escucha rápida, “Antes de que cuente diez”,
¿es quizá más comercial? Y perdona que use ese término.
“Soy un tipo afortunado y feliz al que le ocurren cosas preciosas, seguramente mis canciones así lo reflejan, creo que salen otras canciones cuando la vida aprieta. También hay cosas menos poéticas que influyen a la hora de ponerse a componer: si tocas a las seis de la mañana y no quieres molestar a nadie te salen canciones más tranquilas. Son cosas menos poéticas. Por ejemplo si te da por ensayar un disco con la banda al completo ya lo flipas. Pero todo son canciones, como te digo, canciones que o son verdad o no me las creo. ¿Comercial? Es una opinión”.
- Tres años entre un Cd y el otro.
“Necesito que me pasen cosas para poder escribir sobre ellas”.
- Sobre el título del nuevo disco.
“Es algo que pongo al final, lo voy dejando y dejando y cuando me preguntan en la compañía o quien sea, es cuando digo: déjame que lo busco... Y entonces miro mi cuaderno de letras y busco esa frase que sugiera algo o que sea abierta a varias lecturas. Sé que tiene cierta importancia, que la gente piensa que te has comido la cabeza para dar con esa frase que da título al disco... pero sinceramente lo considero simplemente un título, no algo conceptual. Dentro de una canción sí que considero decisivo el papel de una frase, pero así, de título, la verdad que no tanto.”
- Trabajo con Carlos Raya como co-productor.
“A Carlos le conocí con el disco anterior. Para esta ocasión yo tenía doce o trece canciones, mucho material acumulado para empezar a trabajar. El caso es que ya nos conocíamos, que eso siempre es importante, empezamos este trabajo siendo amigos y eso es fundamental.”
- ¿Y cómo fue ese inicio del trabajo para hacer un nuevo disco, tras haber parado tanto tiempo?
“Cuando ya has juntado muchas ideas y han pasado meses es cuando, de repente, en tu cabeza, se empieza a formar la imagen de un disco... ahí ya empiezan cosas que se diferencian mucho de jugar en el salón de casa con la guitarra. Es momento de pensar en músicos, estudio, fechas... pero bueno, son cosas diferentes y con ambas disfruto.”
- De todos modos, en tu nivel, tontear con la guitarra en casa ya es trabajo ¿no?
“Los que nos dedicamos a esto perdemos a veces el placer ese de tocar, ese placer que nos llevó a dedicarnos a esto de la música. Con Carlos Raya recuperé este placer, sentarnos y tocar sin tener en cuenta la grabación de un disco o de una canción... a veces se nos olvida y creemos que todo lo que se toca es para un disco o para una canción y no, simplemente tocamos por que es divertido, eso no hay que olvidarlo, sentarte con dos guitarras y jugar”.
- Tu disco sale en Cd, vinilo y caja especial, ¿qué opinas?
“Recuerdo que con Platero y tu le pedíamos a Dro que, por favor, nos lo sacase en Cd, que nosotros no queríamos vinilo... uff, para los músicos de cierta edad, como es mi caso, tiene muchas referencias culturales el formato vinilo, luce distinto y tiene otro rollo, por ejemplo,