Cine
Cine de autor
Última actualización 17/12/2009@13:56:31 GMT+1
Encontrar una única definición de cine independiente es tan difícil como delimitar su ámbito. Una película indie es aquella que ha sido producida sin la financiación de los grandes estudios. Normalmente se consideran películas independientes aquellas en las que el dinero invertido por estos grandes estudios no llega al 50% del presupuesto final. También se dice que en el cine independiente priman las historias frente a los efectos especiales y a los actores conocidos o consagrados. Se denomina cine indie al cine que, generalmente, tiene bajo presupuesto y que está hecho de espaldas a la industria Hollywoodiense.
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Los comienzos
El “cine indie”, también conocido como “cine independiente”, comenzó a producirse para la televisión, de ahí que en sus primeros años se denominase “cine B”. Pero el término como tal empezó a utilizarse allá por los años 70. De modo que a los autores que les importaba más su obra que sus ingresos, se refugiaron en un circuito para asegurar la creatividad. Luego todo esto cambió debido a la astucia y presión de las majors. Independiente iba ligado a alternativo, pero si un director hacía lo que le apetecía estando en un estudio grande, ése director era independiente. También, y por el contrario, al cine llamado independiente se le podría pedir o exigir que fuera más alternativo o radical y, sin embargo, no lo es: los directores siguen sin ser innovadores, transgresores y las historias a menudo tienen poca calidad. Hasta la fecha hay obras hechas en canales independientes que rezuman pedantería y sobrecargan de aburrimiento al más snob de los cinéfilos.
Distintas definiciones
Es muy común encontrar distintas definiciones del concepto cine independiente, pero “¿cómo podemos saber diferenciar el cine independiente del falso? ¿Cuáles son esas diferencias? ¿El control artístico, el presupuesto, el método, los actores, los ángulos de cámara, el concepto, la forma de distribución, el origen del capital…? Los grandes estudios fundaron productoras especializadas en detectar "proyectos viables de bajo riesgo". Hoy en día, los "indie films" se han convertido en la mejor manera de invertir poco capital y a cambio recibir buenas ganancias, asegurar influencias, tender alianzas y cosechar premios. Incluso las estrellas de alto cache han renunciado a sus millonarias ganancias para participar en determinada película "independiente". Esto no incrementa la cuenta bancaria pero se recompensa con prestigio y protagonismo. También es sensato reconocer que la presencia de la figura interesada (sea Julia Roberts, Bruce Willis, Nicholas Cage o Meg Ryan) facilita la continuidad del proyecto hasta ser exhibido en algún festival o sala de cine. Lo cierto es que productoras como la October Films, Mandalay, New Line Cinema o la Miramax, siguen a la caza y captura de nuevos indie-talentos.
La temática
El cine independiente solía tratar temas más reales, reflejaba el estilo de vida norteamericano y sus historias eran más dramáticas. Además el cine indie comenzó a ser rebelde y crítico con la sociedad. Ese “cine B” era más provocador e inteligente. Destacaron “12 hombres sin piedad” o “Cowboy de Medianoche”, pero los que realmente elevaron la categoría del cine independiente hasta casi nivelarlo con el comercial fueron Martin Scorsese con su Taxi Driver, Woody Allen y David Lynch. Y por supuesto el nombre de CASSAVETES, para mí y para otros muchos el director de cine independiente más importante de la jovencísima historia del cine.
Cassavetes era guionista de sus filmes y, claro, al basar sus historias en su vida propia personal y en sus experiencias emocionales y también debido a que sus actores eran siempre allegados o familiares, muchos críticos pensaron que sus películas eran una total improvisación, fruto de la casualidad, como si un videoaficionado de domingo montara una historia recortando y pegando imágenes en movimiento. Nada más lejos. Fue uno de los primeros en rodar cámara en mano, liberarla del trípode y convertirla en su ojo (para que vengan contándonos rollos los del Dogma, creyendo que han inventado algo). “Una mujer bajo la influencia” es quizá el mejor film de Cassavetes. Trata sobre la peculiaridad de la especie humana. Tampoco debemos olvidar al genio de Orson Welles. Y todavía más atrás, por qué no, a quien es considerado el "peor director" de todos los tiempos, el incomparable Ed Wood. Y a este lado del continente, a Godard, Eisenstein, Ozu, Robe Grillet, Tarkovsky, Murnau, Resnais, Fassbinder y tantos otros. También conviene apuntar que entre algunos de estos “independientes” ha habido y hay mucho “terrorista estético” y que, bajo la bandera de lo indie, de lo moderno, lo naif, etc…, han hecho muchos bodrios.
“Este país no es para viejos” es una coproducción de Paramount Vantage y Miramax. “Michael Clayton” comenzó como rodaje independiente y más tarde fue adquirida por la Warner. “Expiación” fue producida por Working Title que pertenece al grupo de la Universal. ¿Y por qué los estudios se han rodeado de productoras más pequeñas que hacen películas que quizás no sean tan comerciales pero de mayor calidad? Pues porque necesitan muchas películas para alimentar a todos los medios de exhibición, las televisiones de pago.
Adquieren su estructura y los “knowhow”, o sea que contratan también a sus ejecutivos. Si detectan dinero, contratan a los talentos, guionistas, fotógrafos, sin importarles su origen o su nacionalidad. Que la productora lleva otro nombre, que lo lleve. Detrás del tinglado, están ellos, que siguen controlando el mercado. ¿De qué estamos hablando? De nada nuevo. Esto ya sucedió en los 40 y 50 con la llegada a Hollywood de actores, hombres de teatro, directores, intelectuales… Compraban el talento y sobre todo si ese talento era rentable. Pensemos en Lubistch, Josef von Sternberg, Otto Preminger, Fritz Lang, Willy Bilder, Michael Curtis…
Más variaciones sobre el tema
El adjetivo independiente se dejó de usar hace tiempo para designar un rasgo del cine realizado con pocos medios y fuera de los grandes estudios. De hecho, y cada vez más, es terreno exclusivo de pijos con veleidades artísticas. Jóvenes y no tan jóvenes que se limitan a amontonar ideas brillantes con la complicidad de un inexistente sentido de la autocrítica. La historia, la trama la resuelven de cualquier manera. Todo es gratuito, forzosamente moderno. Es curioso, lo alternativo es independiente "por naturaleza", pero no funciona recíprocamente. ¿Puede que el problema para hacer cine independiente sea el presupuesto? Abel Ferrara, dijo en una ocasión que no le afectaba si la plata venía de la "mafia italiana", a él sólo le importaba filmar su película. Jim Jarmush director de la inminente "Ghost Dog", dijo algo parecido. ¿Y Coppola, David Lynch, Joel Coen, Woody Allen, Jane Campion, Roman Polanski, Spike Lee, Wim Wenders, Peter Greenaway, etc…? ¿Tuvieron estos cineastas que golpear puertas, visitar oficinas bancarias o hipotecar su casa? Lo que es seguro es que se hallan en igualdad de condiciones que un John Sayles, un Steven Soderbergh, un Hal Hartley, un Raoul Ruiz, un Takeshi Kitano, un Guillermo del Toro, un Abbas Kierostami, una Doris Dörrie, un John Waters, un Mike Leigh, un Volker Schlondörff, un Gus Van Sant, un Lars Von Trier… La aparente similitud indica lo dificultoso que es marcar una línea divisoria entre los dos grupos. Todos ellos decidieron mantenerse al margen de las grandes producciones.
Sundance y otros festivales
Además del festival de cine de Toronto, Lisboa, Barcelona…, cuando se habla de cine independiente, todas las miradas van a parar al festival de Sundance, inevitablemente. En el año 1981 comenzó a funcionar el Sundance Institute, proyecto encabezado por el veterano actor Robert Redford, "una especie de escuela de cine que realizaba seminarios cortos y reuniones de productores, directores y guionistas". La idea era apoyar a jóvenes realizadores independientes mediante el contacto con experimentados integrantes de la "industria". En 1984, el Sundance comenzó a realizar el – ya mítico – Sundance Film Festival, donde los cineastas independientes comenzaron a reunirse año tras año para presentar sus producciones (las películas no tienen que tener exhibición previa en los Estados Unidos para ser aceptadas). "No busco apoyar a los independientes para confrontarlos con los estudios", sostuvo entonces Redford, "lo que busco es apoyar una visión personal del realizador". No sabemos si Redford ha logrado sus objetivos, pero Sundance se ha transformado en un trampolín para que los realizadores independientes terminen trabajando en Hollywood, dejando de lado sus inquietudes artísticas, trabajando dentro de la maquinaria de los estudios.
Un buen ejemplo de esta frase con mayúsculas (“decidir es tener el control artístico y viceversa”) es el caso de Tim Burton. El nunca fue acusado de haber resignado su "voluntad" artística. A pesar del éxito moderado de sus dos "Batman" y "Sleepy Hollow", aun hoy es considerado un director marginal. Como contraposición tomemos a James Cameron, el director de la película "independiente" más cara de la historia (Titanic)… Èl "hipotecó" hasta el último centavo de su sueldo para no perder su tan sagrado "control artístico". Ganó. Su película es la que más recaudó en la historia, pero sabemos que el estudio le dio cincuenta millones de dólares más para la campaña de publicidad si “su proyecto” se ceñía a lo que querían en la Fox y la Paramount (¿o es que coincidieron casualmente en el mismo enfoque por empatía?) Si el maestro Cassavetes nos estuviera escuchando, se revolcaría en su tumba. En tanto, un tercer grupo de jóvenes cineastas entra en escena. Son "semillas independientes". Hablamos de Harmony Corine, Alison Maclean, Spike Jonze, Shinobu Yaguchis, Peter van Hees, Darren Aranovski, Josh Aronson, Gaspar Noé, Laurent Cantet, Lynne Rainsen, Christopher Nolan, etc. Afortunadamente, todos ellos disponen además de un elemento que hasta hace un par de años era difícil de considerar seriamente. Me refiero al soporte digital. Lo usen o no masivamente, ya se ha transformado en una verdadera tabla de salvación.
El futuro tras los momentos de crisis.
La primera producción de carácter independiente que logró ser distribuida por una de las grandes (Universal) fue “Easy Rider”, 1969. Se convirtió en un gran éxito de taquilla superando con creces el presupuesto invertido. Las producciones independientes han estado siempre alejadas de las "grandes" superproducciones de Hollywood; se podría decir que Europa es el continente más involucrado en este tipo de cine.
No debemos de olvidar, por otro lado, que el concepto de cine independiente está ligado al de cine de autor, aunque no son lo mismo. En el cine de autor, el director tiene un papel preponderante, que margina a los actores —quienes muchas veces son meros títeres de los guiones—. A menudo el director cumple también otras funciones, como el sonido, la fotografía, etcétera. Sin embargo, existen numerosos directores de renombre que han logrado realizar películas de autor dentro de la industria.
Los directores independientes se han caracterizado por abordar una serie de temas que no están en la mira del cine “mainstream”: los homosexuales, las drogas, la prostitución, la mentira del sueño americano, la decadencia de la familia, la soledad, etcétera. Sin embargo, la gran industria ha procurado fagocitar a los mejores cineastas independientes, por lo que estos temas antes vedados han comenzado a incluirse en las producciones más importantes de los estudios. No es raro que en el cine independiente haya menos secuencias habladas, ya que la intención es expresar de forma personal la creatividad y plasmar los sentimientos e inquietudes del cineasta con recursos variados. La estética del cine independiente se distingue por la experimentación de diferentes formatos e ideas: blanco y negro, fotografía sucia, colores saturados, encuadres o montaje no convencionales. Como sostiene Johnatan Rosenbaum, "un cineasta independiente es alguien que tiene el control final sobre su trabajo".
Los estudios independientes de Hollywood
Zoetrope, Lucasfilm y Amblin. Muchos son los cineastas y actores estadounidenses que formaron su propia compañía de producción para independizarse del dominio de lo que quedaba de las majors de antaño o también con el fin de buscar mayor control de sus productos: Clint Eastwood, Kevin Costner, Mel Gibson, Danny de Vito… Pero la mayoría no pasó de tener una oficina de producción, un despacho en el que discutir proyectos y estrategias. Algunos sólo quieren sacar más rentabilidad prescindiendo de intermediarios. Ahora bien, la idea de una productora con platós, autosuficiente, con departamentos, salas de montaje y estudios de grabación propios, aunque tentó a muchos, sólo dos de ellos lo consiguieron: Coppola y George Lucas. Incluso el primero abrió la puerta a autoreseuropeos como Antonioni, Schondorf, Wenders, Bertolucci…
Cineastas independientes
John Waters, David Cronenberg, David Lynch, Hal Hartley, Henry More, Spike Lee, Jim Jarmusch, John Cassavetes, Todd Solondz, John Sayles, Joel y Ethan Coen, Kevin Smith, Orson Welles, Gus Van Sant, Harmony Korine, Paul Thomas Anderson, Quentin Tarantino, Robert Altman, Alejandro Jodorowsky, Steve Buscemi, Tom DiCillo, Wes Anderson, Larry Clark, Julio Benavent …
Larga vida al cine hecho por esas empresas situadas entre la utopía y la praxis que nos hicieron pasar momentos inolvidables llevados por la magia de sus historias, como si todo volviera a cobrar vida de nuevo, que es lo que consigue el cine de verdad.