Música
El oficio del rock’n’roll
Por
Kike Babas & Kike Turrón.
Última actualización 17/12/2009@17:53:15 GMT+1
“Yo he trabajado para que la gente me quiera y los primeros que yo quería que me quisieran eran mis compañeros, he intentando por todos los medios, por activa y por pasiva, que no sean mis compañeros sino mi familia. Estoy contento de que en ese sentido haya tenido este pequeño gran premio: un disco con unas canciones que eran menos antes de que las hicieran ellos”. Este es el sentir que el curtido cantante granadino prioriza con la salida a la calle de “Bienvenidos. Un tributo a Miguel Ríos”. A tal efecto tenemos aquí las palabras del roquer más veterano de la escena española.
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Lujoso disco doble con buena parte de la plana mayor de la música popular patria en sentido homenaje al pionero por excelencia del rock en España: de Victor Manuel a Pereza, de Chambao a Loquillo, de Los Secretos a Celtas Cortos, de Bunbury a Mikel Erentxun. “He tendido la suerte –explica Miguel- de compartir escenario con casi todos los que aparecen en este disco. Hay gente más joven, que me ha sorprendido que estuviera en este trabajo, entre otras cosas porque yo he tenido la suerte de ser un eterno aprendiz, me ha encantado la posibilidad de aprender de la gente que tiene otro punto de vista sobre las cosas que uno hace. Este disco es un prodigio de acercamiento a una música, con respeto, pero también con atrevimiento y eso me ha gustado muchísimo”.
No debe haber resultado fácil juntar a algunas de las agendas musicales más ocupadas del país, sin embargo parece que todos los artistas han encontrado un hueco y se han rendido con generosidad y personalidad a un cancionero que pertenece sin genero de dudas al colectivo popular. Miguel continúa: “De este tributo yo prácticamente no sabía nada, es un invento maravilloso de la compañía de discos. Me dijeron: “Oye Miguel, cabe la posibilidad, ya que tienes abundante repertorio, de que gente con la que hemos hablado quiera hacer algunas de tus canciones”. Yo no quise saber quién ni qué temas iban a cantar, creo que es importantísimo, en este tipo de aventuras, que la gente se sienta cómoda incluso para decir que no. Me dio una sorpresa enorme cuando vi el disco hace muy poco y vi que alguna de las canciones que para mí han sido el pan de cada día, se convertían en la emoción de otros compañeros en sus voces. Es un poco raro el hecho de que te tributen en vida en este país que es tan maravilloso para el duelo y tan poco proclive a la celebración, por eso me alegró ver a estos compañeros míos, que han hecho el esfuerzo de llevar a su terreno algunas canciones que son parte de mi biografía”.
Lo cierto es que, aunque ninguna de las canciones llega a eclipsar al tema original cantado por Miguel, hay versiones muy loables, caso de Rosendo con “El sonido de la ciudad” (tema que inicialmente le escribió el de Carabanchel y que aquí recupera tal y como se lo había imaginado al componerlo), Joaquín Sabina con “Raquel es un burdel” (muy a su medida) o el tema que está ahora mismo en todas las radios comerciales “Santa Lucia”, interpretado por unos M-Clan cada día más seguros en su papel de versioneadores (no en vano la garganta de Carlos Tarque es la única del lote que se puede acercar a la del propio Miguel). De todas formas, y como corresponde en estos casos, el homenajeado evita pronunciarse a favor de una u otra. “No voy a decir qué canciones me gustan más que otras, creo que en general todas las canciones tienen una media de calidad increíble: hay algunas por supuesto que me sorprenden, por el acercamiento que han hecho de ellas, hay otras que me enternecen porque casi me escucho yo en esa versión”.
Lo cierto es que Miguel Ríos se merecía un tributo de estas características, pues lleva bregando desde hace cuarenta años, que se dice pronto, en una profesión, la de roquero, donde ha llegado a alcanzar las cotas más altas. ¿O alguien no recuerda discos tan expansivos como el doble en directo “Rock & Ríos”, giras tan multitudinarias como “El rock de una noche de verano” o canciones tan populares como “Año 2000”, “Reina de la noche” o “Un caballo llamado muerte”? Tenemos una asignatura pendiente en nuestra profesión –declara Miguel a modo de reflexión en voz alta- que es de alguna forma hacer más este tipo de ejercicios de enriquecimiento mutuo. Porque en un oficio tan golpeado como el nuestro, si hubiéramos tenido la suerte de querernos desde el principio, de afrontar nuestras carreras como si fuera una carrera colectiva, probablemente en la encrucijada terrible que nos encontramos ahora hubiéramos tenido respuesta, hubiéramos hecho frente común para que este oficio no perdiera la carga de importancia que tenía como arte en la sociedad. Y creo que deberíamos, es una opinión muy particular, y por lo tanto probablemente errada, haber tomado ese conocimiento mutuo de lo que significa un oficio, y así hubiéremos tenido la posibilidad de haber defendido el todo y hoy día no estaríamos tan golpeados como estamos. Pero por otro lado dentro de esas peculiaridades de nuestra propia profesión hay una llama que nunca se parará, que es la creación. Sé que ahora nos tocarán tiempos más difíciles, pero estoy convencido plenamente que esa fuerza irrefrenable de la creación, ese deseo imparable de querer contar nuestras propias pulsiones, nos salvará. Le costará más trabajo a la gente que está empezando, pero sé que al final triunfaremos, triunfará esta profesión porque es una profesión que tiene un componente absolutamente insustituible, que es el referente de todos los seres humanos, todos los que estamos arriba somos exactamente iguales que los que estamos abajo y nos han puesto aquí arriba con el mandato de seguir defendiendo una forma de entender un oficio antiguo y bellísimo que tiene todo el derecho a existir, en igualdad de condiciones con otros oficios que persiguen el mimos fin: decir a los seres humanos que otro mundo es posible, que otra forma de entender la vida, que es la nuestra, es posible, y al final estoy convencido que triunfaremos.