Hemeroteca :: 17/12/2009
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Semblanza
(Foto: Nadège Rostan)
Por Carlos González-Teijón
Última actualización 17/12/2009@18:16:06 GMT+1
No se asusten los lectores, no se trata de hacer ahora un sesudo tratado sobre esta legítima aspiración humana. Más aun, en otro momento hablaremos de ella y es posible que comprobemos que quizás no sea más que un mito moderno, porque en profundidad... profundidad... nadie puede explicar de forma más o menos convincente qué rayos es eso de “La Felicidad”.

Por eso creo más conveniente traducirla aquí y ahora por “Equilibrio emocional”, que en el argot del día a día le llamamos, “Sentirnos satisfechos y a gusto”, o también valdría aquello de, “Sentirnos unos pequeños triunfadores”. Pero, bien, para entendernos llamaremos a todo esto, La Felicidad.

No cabe duda que el dicho popular de, “El dinero no da la felicidad pero ayuda mucho a conseguirla”, tiene bastante de verdadero. El tener las necesidades básicas cubiertas y ver a los tuyos protegidos, es una de las columnas vertebrales de nuestro equilibrio emocional. Pero también es cierto que vemos cada día cómo personas que disponen de un patrimonio de millones de euros sufren úlceras, problemas de tensión sanguínea y múltiples desarreglos psicológicos, prueba irrefutable de que su mucho dinero no les resuelve su sentimiento de insatisfacción.

Otras personas creen que esa felicidad estaría en la fama y la popularidad, y, claro que es bueno sentirse reconocido y admirado por los demás, pero luego les vemos salir a los escenarios ebrios, cargados de sedantes, o, en el peor de los casos, y por desgracia lo más corriente, es que salgan cargados de drogas. Luego también deducimos que esa fama no les ha hecho felices ni les ha proporcionado ese anhelo de bienestar general.

Hablando de drogas, no nos es ajeno que en los tiempos que corren muchas personas, quizás en mayor proporción, jóvenes, creen encontrar esa ansiada felicidad en las drogas y en el alcohol o incluso en el consumo excesivo de comida, ropa, productos electrónicos o cualquier otro de tipo compulsivo. Para qué hablar de ello; todos sabemos dónde y cómo acaban. Es posible que la mejor forma de curarle el gusto por probar alguna droga a un joven sería tenerle trabajando durante un mes seguido con adictos de más de cuarenta años de edad, y comprueben esos jóvenes, con sus propios ojos, qué desastre de vida han alcanzado los que se metieron a probar esos productos porque les parecía ¡Guay! consumir cualquier estupefaciente.

necesitados de cariño
De todo lo anterior deducimos, y lo comprobamos con nuestras propias valoraciones, y a la vez lo contrastamos repasando todo lo que sobre el tema hemos leído, que todo lo anterior nunca por si sólo y menos aun abusando de ello, nos proporciona la tan buscada Felicidad. Lo que sí nos dice claramente la experiencia es que ahí, precisamente, no está.

Quizás debamos empezar a preguntarnos: ¿Cuándo comenzaremos a analizar más y mejor la realidad que nos circunda? Si lo hacemos es posible que comprobemos que cuando alguien se siente querido y apreciado, cuando quiere, ayuda, estimula y protege a alguien querido, es cuando mejor nos sentimos y más prolongado en el tiempo permanece ese sentimiento; y además, que en la mayoría de los casos se hace indestructible y solamente se acaba esa buena sensación cuando llega nuestra muerte o cuando se produce la pérdida de las personas queridas o que nos querían.

Humildemente creo que ya va siendo hora que nos fijemos y reconozcamos que los que más nos hace felices a los seres humanos, lo que más y mejor “Equilibrio emocional” nos aporta, lo que de verdad nos hace sentirnos más tiempo “Satisfechos y a gusto” y lo que en serio nos hace sentirnos “Unos pequeños triunfadores”, es el amor de nuestras personas queridas, es el cariño sincero del día a día, es el abrazo profundo y sentido de nuestra pareja…
Los seres humanos somos “Los que nos quieren y a los que queremos”, en ese intermedio se desarrolla toda nuestra vida. Sólo seremos seres estables emocionalmente se vivimos en ese campo de sensaciones.

Los seres humanos somos entes necesitados de cariño y de amor, y necesitamos también repartirlo a raudales con nuestros padres, hijos, pareja, hermanos, amigos y vecinos, y es lo que siempre nos ha producido, produce y producirá la verdadera felicidad, o mejor aun le llamaremos a partir de ahora “El equilibrio emocional”. El resto… anque a veces lo busquemos con ahínco……..no son más que… FUEGOS DE ARTIFICIO, que parecen muy bonitos al brillar pero que se apagan y desaparecen en cuanto cerramos los ojos.


Carlos González-Teijón, es escritor, autor de los libros, “Luz de Vela” y “El club del conocimiento”. Así como de “La guerra
de los dioses”, de reciente publicación.
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(Foto: Nadège Rostan)
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