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Gin-tonic 2010, el refresco ideal

Rogelio Barahona. Urkiola Mendi

Última actualización :: 01/07/2010 @ 12:17:04 (GMT+1)

Fue Johann Jacob Schweppe quien se invento en 1783 un sistema para carbonatar el agua embotellada, la compañía de origen suizo y alemán se instaló en Londres, centro de los negocios de la época. Mucho tiempo después, unos 100 años, la compañía incluyó la quinina en la soda carbonatada para combatir los efectos del paludismo que diezmaba las tropas británicas en la India.
No sabemos con tanta exactitud a quién se le ocurrió mezclar unas gotas de ginebra para dulcificar el fuerte sabor que tenía la soda tónica del momento y, de paso, darle el golpe de gracia que convertiría con el tiempo a este combinado en el rey de las sobremesas, aperitivo de bon vivants y compañero de reflexiones para solitarios con nevera en precario.
Muchos gin tonics han pasado desde entonces y hoy son múltiples las posibilidades que nos ofrecen las distintas marcas de ginebra y, cómo no, también varias las aguas tónicas que existen en los mercados, la combinación entre ellas y los recursos de nuestros maestros cocteleros tan de moda en los últimos tiempos hacen infinitas las variables de gin tonics. Algunos más gin y otros más tonic.
Alguna de las cualidades de la mezcla entre ginebra y tónica, mención hecha la de combatir la enfermedad, hoy por aquí no es tan importante, podría ser la de su versatilidad pues podemos añadir la cantidad justa de ginebra acorde a nuestro gusto más personal, refresca verdaderamente, pues se consume bien frío y sus componentes, carentes de azúcar en exceso, combaten la sed y quitan el calor, al menos de la garganta, eso se lo garantizo.
Un gran vaso o copa de fino cristal, la corteza de un cítrico con sus aceites esenciales, una gota de angostura y un poco de interés pueden ser alguno de sus principales ingredientes aunque pronto pasaremos a detallar uno de nuestros gin tonics ideales, solo será un ejemplo de muchos.
En los últimos años el mercado de las bebidas alcohólicas se ha visto revolucionado por la aparición de las llamadas marcas Premiun, hermanas mayores de las habitualmente conocidas, siempre más caras y en algunos casos mejores. A estas marcas hay que añadir algunas novedades que complementan la oferta y hacen que hoy tengamos a nuestra disposición más y mejores ginebras que nunca. Lo mismo ocurre con el mundo del ron, al que dedicaremos otro momento, y resto de bebidas como el vodka y el whiskey, quedando los brandys, cognacs y demás destilados relegados a la cola del pelotón en espera de que alguien los rescate del olvido en el que duermen su borrachera.
La actualización de ginebras y demás bebidas puede que obedezca a la necesidad que sienten los elaboradores, (normalmente grandes multinacionales), de no perder el tren del consumo, hoy en día atacado por sectores que buscan ciertos cambios en nuestras costumbres. No entraré a valorar si con mayor o menor acierto.


La receta:
En un gran vaso de sidra ponemos hielo hasta rebosar, retorcemos levemente y con la piel hacia abajo una tira fina de la piel de un limón verde, la parte blanca no nos interesa demasiado, introducimos la piel en el vaso, un chorro de ginebra Citadelle, de origen francés, siempre al gusto, pero los excesos no son elegantes, dos gotas contadas de angostura, llenamos el vaso con delicadeza y una Fever Tree bien fría, esto es muy importante, una vuelta suave de cuchara mezcladora y el aspecto burbujeante de este gin tonic será prácticamente irresistible a todos los efectos, incluso para aquellos que no beben habitualmente pues les contaremos que está suave y la tónica es buena para el paludismo que nunca tendrán gracias al insigne combinado.

Esperamos haber aplacado su sed, la curiosidad o al menos dirigido sus pasos hacia el refrigerador.