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El Mosquito
Antonio Terán y Pando
Última actualización :: 02/07/2010 @ 10:15:17 (GMT+1)
Pongámonos en el lugar del mosquito veraniego, con su cinturita esbelta, sus alas hasta la rodilla tipo Chanel, y ese delicioso ronroneo que nos arrulla en las noches de canícula. Siempre hembras, estas vampiras, livianísimas, nos succionan la sangre, se ponen como el Quico y se piran zumbando -nunca mejor dicho- o a descansar y copular- en ese orden-o a succionar si aún no están ahítas.
Pongámonos en el lugar del mosquito veraniego, con su cinturita esbelta, sus alas hasta la rodilla tipo Chanel, y ese delicioso ronroneo que nos arrulla en las noches de canícula. Siempre hembras, estas vampiras, livianísimas, nos succionan la sangre, se ponen como el Quico y se piran zumbando -nunca mejor dicho- o a descansar y copular- en ese orden-o a succionar si aún no están ahítas.
Pero las sangres de los humanos son diferentes unas de otras.
He visto mosquitos erráticos por haber succionado sangre de bebedores empedernidos.
La sangre de los miles de parados contiene rabia y desolación en igual proporción.
La de los adolescentes bulle de hormonas bullangueras y contiene ciertas dosis de esperanza.
La de los profesionales del SAMUR contiene vida y la de los pescadores oleajes y escamas de caballa.
La de carpinteros, gotitas de resina y la de los jueces soberbia.
Sólo hay un tipo de sangre que las elegantes vampiras jamás succionan. Aquella que contiene fuertes dosis de hipotecas ejecutadas, rocosos embargos y tinta de burofax.
Éstas sangres las producen una visceral repugnancia a nuestras voladoras veraniegas.
Por eso al amanecer, los pobres tienen más ronchas que los ricos, los embargados más que los embargantes y los parados más que los banqueros.
Felices y efímeras, nuestras elegantes y temidas vampiras, como pueden comprobar también tienen sus preferencias…y no andan descaminadas al escoger. La tinta de burofax es enormemente tóxica.
Feliz verano lectores y que a Ustedes les piquen bien.
Comentario a la Editorial
Estimado Antonio, quisiera ser más poético que prosaico, pero no es posible, la editorial me impregna de tristeza e impotencia, de atroz pesimismo realista, de ronchas cromáticas del Chanel trompetero que intuitivamente no succiona la piel intoxicada por la tinta del burofax y los textos políticos en forma de legalidad que rebosan avaricia y perversión. Tinta con letra chica al dorso, que ampara a ladrones de guante blanco y a la esquizofrenia ideológica en forma de partidos políticos. Tinta que fluye en siluetas que dibujan marionetas danzando al son del parné. Que se materializan en collares diferentes para el mismo perro al servicio de su amo. Un amo ancestral, que nos vendió una burra vieja por un caballo de pura sangre, un timo de la estampita de patio de colegio. Somos pueblo, sin mosquitera, sin tinta de burofax, más sabio que esos dirigentes bobalicones, estúpidos, avaros, sin principios, sin valores ni imaginación, que creen que el oxígeno se crea con tinta tóxica, que la naturaleza es otro capricho a devorar por sus dientes postizos, que sólo existe un animal en el planeta: el becerro de oro.
Mi estimado amigo Antonio, nos han hecho un “corralito” de guante blanco, nos han hecho creer que para vivir bien, se deben morir millones de seres humanos de hambre y sed, que aparentar es ser, que los valores y principios son nimios a la hora de vivir. Su enfermedad mental es grave, su vanidad, su egocentrismo, su egoísmo y avaricia sin límites han desmontado su gran mentira. Son parásitos de nuestros ronchones y no saben que esa tinta tóxica nos hará despertar de nuestro burgués letargo, acelerará nuestra memoria histórica con la toma de La Bastilla incluida, y dejaremos de ser borregos de su marketing comercial, de tanta basura en sus diferentes formas, dígase: correo electrónico, telebasura, panfletario ideológico, mentiras etiquetadas en siluetas de corbatas o formato financiero ficticio. Están muy enfermos, se creen sus propias mentiras, para justificar tan excelsos robos y despistar sus conciencias. Sólo una sopa de ácido lisérgico les puede recuperar de su locura, sinrazón y artificialidad.
Joder, me niego a este pesimismo realista por culpa de tanto mal nacido, que se cree que el mundo, su país o su pueblo es el patio de su casa y que puede hacer lo que quiera al capricho de sus intereses, sin ser ni siquiera picados por los mosquitos veraniegos.
¿Es posible otro planeta? Sí, pero habitado por seres con principios éticos y morales. Evitando que la calaña política y financiera lo invada todo, incluyendo los medios de comunicación. Volviendo al gobierno de los más sabios y experimentados en cada sector de la vida, sintiendo indiferencia por el miedo que nos vende el sistema con sus arpones políticos y financieros. Luchando con objeciones colectivas, ¿ por qué no objeciones fiscales ? No tienen cárceles para tantos si somos mayoría. Evitando caer en los roles publicitarios que nos venden y creando un comercio justo.
La crisis ha puesto en evidencia que no existen ideologías políticas, que los políticos son marionetas del dinero. Que el dinero es asesino de vidas, valores, naturaleza y criterios equitativos. Que siempre joden a los más pobres o desfavorecidos del planeta. Que como mafiosos que son, siguen siendo intocables. Que el dinero es el Padrino y su ejecutor el Estado. Que son canallas, cínicos e hipócritas hermanados, cubriéndose la espalda unos a otros. Recuerdan que pasó con el tercer mundo en los tiempos de bonanza de los países desarrollados.
Pero lo que nos hace sentir bien, no es caro, analícelo. No se deje vencer por tan pueril sistema, esta caduco, no reinventemos el capitalismo, no volvamos al antiguo comunismo, dejemos que la razón se imponga, que no ocupen todos los espacios de la vida estos impresentables en forma de dinero o ideología.
La edad de jubilación aumentará, mientras los jóvenes siguen en tasas de paro enormes, subirá la luz, ustedes lo verán, el canon a los bancos, si se aplica, lo pagaremos los clientes en concepto de comisiones a los usuarios, los factores que influyen en el trabajo serán más caros, los autónomos y pymes asfixiados aún más, nos subirán los impuestos nacionales y municipales, etc. Esta máquina tan pesada del Estado continuará despilfarrando, sin tripulación ni capitán, dando bandazos a las ordenes del capital.
Mi querido amigo Antonio, no fui poético, no quiero seguir sintiendo que no hay esperanza porque somos un rebaño de ovejas tan fácil de manejar, acabemos con tanta manipulación y mentira. Luchemos por un mudo más justo. Acabemos con esos parásitos con cinturita esbelta y alas de Chanel.
Otro planeta será posible. Sorprendente, pero los mosquitos veraniegos llevan mascarillas de oxígeno.




