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Historia del traje de baño
Alicia Parras
Última actualización :: 02/07/2010 @ 10:33:03 (GMT+1)
El calor por fin ha llegado y estamos deseando enfundarnos en nuestro traje de baño pero ¿sabías que el bikini ya se llevaba en la Grecia Clásica? Sigue leyendo estas líneas y descubre por qué el bikini se ha convertido en una prenda de culto.
La Grecia Clásica y los Juegos Heraicos
Los griegos, precursores de nuestra sociedad occidental, admiraban la figura humana especialmente la masculina recordemos que la homosexualidad entre hombres estaba bien vista quedando las mujeres sólo para la procreación. Así, en los famosos Juegos Olímpicos sólo cabía la participación masculina por lo que las mujeres idearon otros alternativos que también se celebraban cada 4 años: los Juegos Heraicos.
Estos pasatiempos incluían únicamente carreras. Sin embargo, han llegado hasta nuestros días vestigios de mosaicos que describían estas celebraciones en los que podemos ver los primeros bikinis.
En la Edad Media reina el pudor
La época medieval se caracterizó precisamente por los pocos cambios que se produjeron. Se impuso la oscuridad y el más rígido espiritualismo. Así, la limpieza corporal no tenía mucha o ninguna importancia. Por esta razón, las epidemias se convirtieron en el pan de cada día para una población divida en estamentos y más preocupada por la religión y la limpieza espiritual.
Las mujeres y hombres adinerados, nobles o pertenecientes a la Iglesia, eran asiduos a los llamados “baños terapéuticos” para curar sus enfermedades. Las señoras vestían una camisa corta y escotada mientras que los hombres optaban por una especie de albornoz y calzoncillos.
Los que pertenecían al estamento más numeroso y pobre, es decir, los siervos, se conformaban con bañarse en los ríos, eso sí, sin ropa.
Cuando bañarse en público es delito
Al hablar de Edad Moderna, estamos hablando de un periodo que engloba desde el Renacimiento hasta el siglo XIX por lo que los cambios fueron numerosos, especialmente, si hablamos de cambios sociales y culturales, pues abarcamos un amplio período de tiempo. Sin embargo, no podemos decir lo mismo de la evolución del traje de baño durante estos siglos pues la moralidad y el pudor heredados de la Edad Media hicieron mella en los siglos venideros. Ello se debe, entre otros factores, a la Reforma Protestante del siglo XVI. A raíz de esta Reforma, las exhibiciones en público fueron prohibidas y, por tanto, el baño.
Sin embargo, a finales del siglo XVII se idearon unos baños públicos controlados -la población hacía caso omiso de la prohibición y de los azotes en pleno chapuzón- que consistían en unos barreños de tela agujereada que se introducían en los ríos aunque, a decir verdad, cuesta imaginarse cómo funcionaba este artefacto.
Ya en el siglo XVIII vuelve la costumbre del baño gracias, sobre todo, al rey Jorge III de Inglaterra quien acudía a las playas de Weymouth. Además, en este siglo, también llamado de la razón o de las luces, se redescubren las civilizaciones antiguas y en especial Grecia y Roma por lo que de nuevo el baño adquiere un sentido terapéutico.
Y es precisamente en este periodo de tiempo cuando las playas comienzan a ser visitadas casi masivamente pues el ferrocarril ya está en marcha uniendo las ciudades con las costas.
Así, surge la necesidad de crear un atuendo específico para el baño en las playas y podemos decir que nace el traje de baño aunque no como hoy lo conocemos. Se trataba de una prenda de baño que podía ser perfectamente un vestido de calle pues, en el caso de las señoras, era de franela y de manga y falda larga e incluía corpiño ajustado de cuello alto, pololos, medias negras y zapatillas de lona. No era práctico ni cómodo y no podemos ni imaginarnos el tiempo que tardaba en secarse tras el baño.
Ya en 1880 se crea la “máquina de baño” que viene a ser un artefacto que protegía a los bañistas de las miradas de extraños. Se trataba de un carro con cuatro paredes bien de madera o bien de lona con una entrada y una salida. Por la entrada se accedía con ropa de calle y por la otra el bañista podía descender al mar con el traje de baño ya puesto. Era una especie de tobogán-vestuario que preservaba la intimidad del bañista.
No será hasta 1890 cuando aparezca el bañador, muy similar para hombres y mujeres, y que consistía en pantalón, camisa y calcetines. Sin embargo, las mujeres más pudorosas seguirán usando falda larga hasta comienzos del siglo XX.
No hay nada tan explosivo como el bikini
En el siglo XX, el traje de baño, como casi todo lo inventado hasta entonces, conocerá una evolución y un desarrollo más rápido y acelerado que en todas las épocas anteriores.
Pese a que el baño ya no era una prohibición y que nadie te azotaba si eras tan osado como para atreverte a darte un chapuzón en el río o en la playa, los atuendos aún no eran nada ligeros ni cómodos.
El baño en la playa y en los balnearios estaba -aún a comienzos de siglo- reservados para los miembros de la alta sociedad que acudían con niños aquejados de piel pálida. Sin embargo, la Primera Guerra Mundial supone una ruptura con lo anterior pues la playa deja de estar reservada para unos pocos y comienza a ser visitada con frecuencia por las masas que acuden a relajarse.
En 1930 aparece el primer bañador tal como hoy lo conocemos o imaginamos que debió ser ya que era de lana y mojado llegaba a pesar ¡más de 3 kilos! Además, el Art Decó nos muestra ya mujeres en traje de baño al sol y Coco Chanel pone de moda el bronceado, que antes estaba mal visto por las clases altas. El traje de baño ya es un símbolo de autonomía y libertad para las mujeres.
Sin embargo, quien marcará un antes y un después en la historia del traje de baño será el ingeniero francés Louis Réard inventor del famosísimo bikini en 1946. Tras la Segunda Guerra Mundial tuvo que tomar las riendas del negocio familiar de lencería y así, cansado de ver a las mujeres que acudían a las
playas enfundadas en un pesado bañador, decidió crear otro mucho más ligero.
La sociedad de la época consideró el “nuevo invento” una provocación, especialmente los más conservadores y católicos. Muchos se preguntarán de dónde viene el nombre que recibió este nuevo traje de baño. Pues bien, en aquel momento, la prensa informaba constantemente de unas pruebas y explosiones nucleares que tenían lugar en el atolón del archipiélago de las islas Bikini. Así, cuando el propio Louis Réard preguntó a
la modelo que iba a lucirlo para su presentación sobre cómo podrían llamar a esa nueva prenda, ella respondió: “Señor Réard su prenda va a ser más explosiva que la bomba de Bikini”.
Y de este modo nació la prenda preferida por casi todas las mujeres del mundo a la hora de darse un baño.
Casi veinte años después, en 1964, el californiano Rudi Gernreich inventa el monobikini que básicamente era lo mismo que hacer topless ya que consistía en la parte de debajo de un bikini en el que se incorporaban dos finos tirantes que dejaban al descubierto el pecho. Y ya en los años 70 se inventaría en Brasil -¿dónde sino?- el famoso tanga o string bikini.
La historia del traje de baño corre pareja a las transformaciones sociales y culturales que han atravesado los siglos y, como muchos otros inventos, no ha tenido más remedio que adaptarse a ellas.
El traje de baño en el cine
Si hoy Louis Réard, inventor del bikini, continuara vivo se sorprendería de los iconos que su invento ha creado en la historia del cine y la cultura popular.
Desde una jovencísima Brigitte Bardot en las playas de Cannes hasta Ursula Andress-saliendo del mar a lo Venus de Botticelli en “James Bond contra el Doctor No” hasta por Marilyn posando como una pin-up en Playboy, el traje de baño se ha convertido en una prenda imprescindible en nuestro imaginario colectivo.




