Los confinados que trajeron el agua a Madrid
Durante mil años, desde la fundación musulmana en el S. IX hasta mediados del S. XIX, el único sistema que utilizó Madrid para abastecerse de agua fue el conocido como los “viajes de agua”. Este sistema consistía en localizar zonas con bolsas de agua en parajes más altos y alejados de la población, abrir pozos para recogela y unirlos mediante galerías subterráneas, construidas generalmente de ladrillo, en cuyo suelo se hacía una canalización de barro por la que se hacía llegar hasta el mismo centro de Madrid. Cuando Felipe II decide en 1561 establecer su Corte en Madrid, la población no alcanzaba las 15.000 almas y los viajes de agua proporcionaban unos 3 litros por habitante y día. La capitalidad hizo que la población se multiplicara por cuatro en cuarenta años llegándose casi a los 90.000 a finales del siglo XVI, por lo que Felipe III tuvo que ampliar urgentemente los viajes de agua existentes si no quería que sus súbditos murieran de sed.